domingo, 5 de marzo de 2017

LA VERDAD SOBRE EL AGUA

Vivo en un planeta en el que nuestro cerebro solo puede ver las señales que le manden la retina, por desgracia mi retina es diferente por lo que mi cerebro puede ver un espectro mas amplio de nuestra existencia.
Vivo en una casa totalmente aislada del mundo, para acceder a ella tienes que saltar una verja de 2 metros y andar un buen paseo hasta llegar hasta la vivienda. Es imposible que nadie desde fuera de la verja pueda ver lo que hay en la vivienda, pero a mi pareja le gusta siempre que puede correr las cortinas para que nadie nos vea. Esta mañana le dije que por favor no lo hiciera ya que había mucha humedad y el Sol ayuda a secar los cristales y las paredes (una justificación razonable), pero se lo tomo como ofensa personal pensando que era una lucha de egos.
Este comentario no viene como reproche a un mal entendido matutino sino como ejemplo de vida. La mayoría de nosotros vemos y nos ven en una misma dimensión pero que pasaría si nos diéramos cuenta de que no hay forma de escondernos aun poniendo unas cortinas opacas?
Siento decir que vivimos en múltiples dimensiones algunas inferiores y otras superiores, que aunque nosotros no podamos verlas ellas a nosotros sí, creo que se podría llamar nuestra dimensión “la dimensión de los ciegos” por nuestra falta no solo de vista sino de entendimiento.
Solo hay un arma que nos ayuda a que las dimensiones inferiores nos enfermen ya que estas se alimentan de nuestra energía.
¿Cúal será ese arma?
EL SOL
Cada vez que entra un rayo de sol en casa es capaz de matar miles de bacterias entre ellas la de la tuberculosis y la echerechia coli. Aunque no las podemos ver nuestros microscopios si.
Si llegamos a casa cansados de un día de trabajo y nuestra vivienda no ha estado lo suficientemente aireada y soleada estas bacterias entraran por nuestras fosas nasales o mucosas para provocarnos enfermedad y dolor.
Como decirle a mi pareja que si después de un día de trabajo agotador, llego a casa , mi santuario mi lugar de reposo el cual tiene que estar lo más higiénico y confortable posible que si me meto en la cama con un ambiente lleno de bajos astrales no voy a poder sobrevivir a esa noche aterradora. El solo mata bacterias que no podemos ver al igual que entidades inferiores de otras dimensiones.
Los egipcios adoraban al Sol como dador de vida y desde luego que algo debían de saber al respecto.
Nuestro astro nos regala todos los días infinidad de radiaciones, IR, UVA A, UVA B, UVA C……
Todas ellas tienen  beneficios y perjuicios, nuestra capa de ozono tenía la misión de filtrar los perjuicios de esos rayos para que usados con moderación solo obtuviésemos los beneficios, pero eso paso a la historia. El ser humano lo esta destruyendo todo no solo abajo sino arriba. La capa de ozono es tan fina que ya no hace su trabajo por lo que tenemos que ponernos capas y capas de pantalla solar y gafas de sol cada vez que queramos exponernos los brazos de nuestra estrella enana roja. Lo podéis percibir, el Sol pica, es como si estuviera enfado, esta agresivo, nadie aguanta al Sol sin embadurnarse de protección.
Pues bien, el UVA C es un rayo germicida, es decir si posicionamos una fuente de bacterias a esta luz las bacterias mueren en segundos.
Desde el primer día que tomé mi primer trago de agua parecía que estaba tragando agujas y alfileres, los sentía pasar a través de mi paladar por mi garganta e irse depositando por todo mi cuerpo, hasta podía oír a estas agujas hablar
-         ¡Te destruiremos!... Este cuerpo huésped es ahora nuestro.
Me resigne hace muchos años a vivir con esa losa diaria sobre mis hombros, sabiendo que al menos un litro y medio al día debía beber ese veneno. Desde luego mucho mejor el agua de manantial que la que sale del grifo pero no todos los manantiales tiene la misma calidad y luego esta el problema de los monómeros del plástico que entrar en contacto con el agua, se depositan en nuestro cuerpo cuando la bebemos y se comportan como xeno-estrogenos, es decir, alterando nuestras hormonas llegando al punto de feminizarnos y provocando canceres y diversas patologías.
Con este articulo quiero que sepan las autoridades sanitarias, que no me engañan, cuando me dicen que el agua corriente que sale del grifo es potable no es cierto y cuando me recomienda agua mineral en botella de plástico tampoco ayuda.
Trate de poner el agua mineral debajo de una pirámide antes de beberla y someterla a una corriente china, lo cual ayudo bastante pero todavía me sabia cianuro potásico y prefiero no describir como se ve el agua con mi retina.
Una noche recibí una inspiración divina. Un médico Egipcio apareció en mis sueños y me dijo
-         ¡Usa el Sol, Usa el Sol….!
¿Cómo comprar el Sol para meterlo en una botella?  - pensé
Pues mi fácil, existen unas lámparas de rayos UVA que se utilizan en acuarofilia para evitar que el agua de los peces se infecte de bacterias y virus.
Tarde en localizar el contacto pero conseguí comprar una lámpara sumergible de rayos UVA  y sometí el agua a esa terapia.
El resultado fue espectacular, el sabor del agua se dulcifica y alcaliniza, (Ha dejado de hablar, eso significa que no hay bacterias) hasta mi pareja en una prueba a ciegas se dio cuenta de la diferencia.
Decidí abandonar el agua embotellada en plástico por lo que compré un filtro de carbono de 5 micras. No todos los filtros de carbono son válidos, ya que si sus fibras están muy separadas entre sí, no limpian lo suficiente el agua.
En definitiva, me veo con la obligación de compartir esta información ya que parecen que nos están tomando el pelo continuamente, tanto las autoridades sanitarias como las empresas encargados de vendernos agua saludable.
Por cierto la ósmosis inversa no es saludable porque convierte el agua corriente en agua destilada, la desmineraliza, esta cuando llega a nuestras células hacen que están absorban más CO2 de lo normal con el consecuente riesgo de enfermedad para la salud.
Además he de decir que el filtro de carbono de 0,5 unidades micras y la lámpara UVA es la opción más económica de todas.
Espero haber aportado un poco más de claridad y luz al desconocimiento que hoy en día tenemos del agua que bebemos.
Acabo con una máxima de Hipócrates el padre de la medicina moderna:

         -SOMOS LO QUE COMEMOS- QUE EL ALIMENTO SEA TU MEDICINA-

domingo, 8 de mayo de 2016

LA NATURALEZA NOS ENSEÑA

Creo que con el primer chupete que me dio mi madre, hará más de sesenta años, comenzó mi interés por el mundo esotérico. Nací así ¡Que le vamos a hacer! Otros tienes otras desgracias. Y no es que investigar el mundo paranormal, esotérico, astrológico o metafísico sea malo. Lo que realmente es pernicioso, es que sea este objetivo lo único o lo más importante de tu vida.
Tengo amigos desde hace más de cuarenta años que todavía están esperando cumplir una misión en la vida de profetas, sanadores, contactados o intermediarios de los extraterrestres, dejando en el camino la atención a sus hijos, el cuidado por las cosas pequeñas, la dedicación al bienestar social o el cultivo del estudio, la ciencia y el conocimiento. Todos queremos ser profetas. Todos deseamos hacer una gran misión o ser elegidos desde lo Alto para sanar, ayudar o iluminar a los descarriados, que son todos los que nos rodean.
Al final he comprendido que este tipo de comportamientos son patológicos y encierran zanganería, falta de auto-estima, ignorancia, egocentrismo o afán de emerger de la manada de una u otra manera.
Nuestra gran misión es producir amor, sonrisas, bienestar e inteligencia a los que nos son próximos. Al final he comprendido que ya no hay profetas, mesías o iluminados designados por los dioses. Estas paranoias han destrozado familias enteras y han desubicado a muchos de los de mi generación, impregnados del modelo de Supermán, Jesucrito o Buda; por citar algunos.
Esta introducción es una pequeña reflexión sobre algo que me ha sorprendido curiosamente. Después de leer miles de páginas sobre cualquier tratado paranormal o esotérico y aburrido de encontrar siempre las mismas respuestas; pues unos autores se copian a otros; me he puesto a observar a mis gallinas.
Algunos dirán: ¿Qué tiene que ver la metafísica con las gallinas? Quizás nada. O más bien, al haberme pasado toda mi vida entre libros, médiums, iluminados y contactados, no había reparado en la enseñanza perpetua que nos dicta la naturaleza.
Ahora que me tengo que ocupar del huerto, de los animales y de los árboles, me he dado cuenta que todo el ecosistema está inter-relacionado y en permanente pugna. Los animales son absolutamente territoriales y luchan a muerte por asegurar su comida, su territorio o su apareamiento. Si siembras una hortaliza, cientos de patógenos, gusanos y animalitos de toda especie y condición tratan de dejarte sin lechuga. Moscas, arañas y otros tantos insectos anidan entre los melocotones, las fresas o los tomates y te arruinan la cosecha. Hay que volverse ingenioso, analizar, estudiar y adelantarse a todas las amenazas si quieres comer patatas o coles. Por supuesto sin emplear venenos químicos, puesto que, en tal caso, te envenenas irremediablemente.
Viendo comportamiento humano he deducido que estamos absolutamente inmersos en el plano animal y que reproducimos al milímetro dichos comportamientos. Nos falta mucho para llegar a ser simplemente humanos; cuanto más, mesías, iluminados o superiores. Incluso en casi todos los casos superamos la animalidad de la naturaleza siendo más deletéreos que las especies, mal llamadas inferiores.
Todo esto viene a cuento por el curioso comportamiento de mis gallinas.
Resulta que el otro día entró en nuestra finca la perrita de nuestra vecina, una garafiana preciosa, que en un suspiro se abalanzó sobre una de nuestras gallinas y le propino un mordisco salvaje. Corrimos enseguida a sacarle de su boca a nuestra pequeña ponedora pero fue tarde. Nuestra gallina comenzó a dar convulsiones y a arrojar sangre por el pico. Nuestra vecina, una buena mujer, nos obsequió con una pequeña sonrisa -¡Estos animales! Comentó.
Yo la hubiese matado, tanto a ella como su dichosa perra. Y es que cuando convives con tus animales, tu gallina es; con la justa proporción, como un hijo. Alguien del clan a quien proteges, amas y cuidas. Sobre todo, porque te da huevos.
Nos pusimos a la tarea de recuperar a nuestra pequeña y después de tres días a base de tratamientos permanentes, de aislarla y protegerla la sacamos adelante.
Pasaron un par de semanas y curiosamente en la zona donde le mordió la perra, nuestra gallina perdió el plumaje  y Kefrén, que asi la llamamos, reprodujo plumas blancas en la cabeza, distintas del resto del plumaje original. Es decir, nuestra gallina había somatizado el trauma. Recordé enseguida que cuando una persona ha recibido un susto o un trauma el pelo se le pone blanco. “Se ha dado tal susto que el pelo se le ha puesto blanco y parece envejecido” esta afirmación es común cuando constatamos tales hechos entre nuestros semejantes. Pues en los animales pasa exactamente lo mismo.
Dado que nos hemos dedicado muchos años a la Iridología, pudimos comprobar que la gallina había desarrollado una mancha en su iris en la zona que corresponde al pulmón, que es precisamente la zona donde el colmillo del perro perforó a nuestro animalito.
Igual que cualquier humano.
No pasaron un par de semanas cuando tuvimos otro susto del que también aprendimos.
Dado que nuestras ponedoras tienes ya dos años, conviene incorporar al gallinero otra generación para que vayas creciendo y no quedarse sin huevos. Pusimos junto a las primeras, tres polluelos jóvenes para que crecieran para el futuro.
Desde el primer día las gallinas veteranas comenzaron una feroz batalla contra las jóvenes. Todas y cada una de las viejas, atacaban sin piedad a las jóvenes hasta el punto de hacerles sangre. Como éramos novatos, nos asombramos, pues no podíamos concebir que nuestras queridas ponedoras fueran tan violentas ¿Cómo era posible que atacaran a los polluelos? Para nosotros era incomprensible.
Preguntamos a los más veteranos de nuestros vecinos y nos dijeron que o las separábamos o simplemente las mataban, incluso se las comían.
Tuvimos que dividir el gallinero, poner una puerta y hacer todo un ejercicio de ingenio para separarlas.
Una de las gallinas veteranas a la que llamos Micerinos, resultaba ser la más violenta. Además atacaba al ojo de las gallinitas, incluso haciéndoles sangrar. Pero en cuanto hay sangre, el ataque se vuelve más feroz, pues como en el caso del ser humano, la sangre parece tener la atracción obsesiva del violento y del criminal.
Días tras día, observando el gallinero y procurando que hubiese paz hasta que una de las mañanas vimos a Micerinos postrada en el suelo con estertores de muerte. Estaba inanimada. Estaba clínicamente muerta y no respondía a ningún estímulo.
La testamos de arriba abajo para ver si alguna rata le había mordido o alguna de sus compañeras, pero no era el caso, pues no presentaba ninguna herida.
Estábamos observándola con tristeza y vimos cómo un cuerpo luminoso salía de ella misma y se acercaba a una enorme entidad que había aparecido y al que los antiguos llaman “El Dios Pan” que es quien gobierna los animales y la naturaleza del planeta.
Nuestra gallina se marchaba para reunirse con su padre. Esta visión me hizo reflexionar sobre el mismo hecho que se da entre los humanos, que al tiempo de fallecer se reúnen con sus padres biológico y con sus seres creadores o dioses. Exactamente igual que nuestras gallinas. Al parecer debe ser una constante entre los seres vivos.
-          Devuélvemela por favor, devuélvemela…
-          Si, pero tienes que cuidarla.
La reanimamos con masaje. Le introdujimos por el pico vitaminas y estimulantes naturales para subir el sistema inmune y la dejamos aislada en una caja para ver si al día siguiente resucitaba o no.
Curiosamente por la mañana, Micerinos estaba en pie junto a una enorme cantidad de excremento que había arrojado durante la noche. Comprendimos que había tenido un cólico intestinal, que es una de las principales causas de la muerte de las aves.
Lo que nos dejó asombrados fue comprobar en los días posteriores, que el comportamiento de Micerinos había cambiado radicalmente. Los rasgos de violencia de los que había hecho gala hasta la fecha habían desaparecido. Las gallinitas jóvenes se acercaban a ellas y le quitaban la comida de la boca. Esta gallina se había convertido en pacífica delicada y armoniosa, simplemente porque había muerto y resucitado.
El pasar al “otro lado” lleva siempre consigo un trauma, que al regresar de la muerte clínica, produce en el ser humano un cambio drástico de comportamiento.
Hay mucha literatura al respecto, donde se repite un denominador común en el caso de regreso de la muerte clínica. Un cambio de comportamiento que lleva a los sujetos a una mayor conciencia y a un cambio de comportamiento más evolucionado.
Recuerdo al respecto un par de casos que investigué de dicha muerte clínica. En uno de ellos, una persona de cierta edad, murió en el quirófano de un hospital de Madrid. Ella observaba su cuerpo desde fuera. Desde lo alto, mientras escuchaba a los médicos decir que estaba muerta. Enseguida vio a sus padres fallecidos que le sonreían con amor. Luego apareció un ser con una túnica blanca que con una inmensa ternura le dijo:  -Todavía no te toca ¡Regresa!
Y cuando estaban cubriéndole para llevarla al depósito, nuestra amiga gritó: -¡No estoy muerta…No estoy muerta! Ante la sorpresa del personal médico.
Al poco de salir del hospital, se compró un sinfín de libros esotéricos y persiguió a sus hijos para que los leyeran:
- Estáis perdiendo el tiempo -Les decía- Todo por lo que luchamos no es correcto. Son las pequeñas cosas, el amor, el ser solidario y el vencer la pereza, la zanganería, el mal genio es decisivo para el espíritu. El ser más guapos, más ricos o más poderosos no es sino frenos para la verdadera evolución.
Y nuestra amiga persiguió día a día a sus seres queridos para que cambiarán el comportamiento, mientras que estas personas la tomaron por trastornada. Aquella persona había quitado el miedo a la muerte y además había cambiado todo su comportamiento empeñando todo esfuerzo en amar, ser solidaria y aprender.
El otro caso que investigué era de una joven absolutamente preocupada por la belleza, por ir a la moda y por conseguir ser una estrella de la canción y de la movida social. Tuvo un accidente y experimentó la muerte clínica. Cuando volvió, cambió radicalmente su vida. Comprendió que la belleza, la apariencia y el mal llamado triunfo social era una trampa para la evolución y desde aquel día se empleó en dedicarse a los demás, estudiar e investigar los misterios del Universo. La “Pija” de antaño se había convertido en un ser consciente, amable y maravilloso. Atrás había dejado a la impertinente, estúpida y superficial ser en el que se había convertido.
Micerinos, nuestra gallina, al igual que los seres que tienen la misma experiencia de muerte clínica había experimentado el mismo cambio. Al parecer este fenómeno debe ser una constante entre los seres vivos.
Algunos de mis lectores dirán que los años me están volviendo un poco tontorrón, pero la naturaleza me esta enseñando muchas lecciones que no aparecen en los libros y que están latentes en la vida misma.
Ahora mismo he comprendido que vamos demasiado rápidos por la vida, persiguiendo tonterías o banalidades. Y que no debería ser necesario morir para tomar conciencia de que hay que ser solidario, amable, armonioso y dejar de perseguir ser mesías, elegido y espiritual. La espiritualidad esta en las pequeñas cosas. En amar incondicionalmente lo que el destino ha puesto en tu entorno. La espiritualidad está en ser responsable, hacer la cama y asearte, cuidar tu cuerpo, pensar positivamente, ser solidario, no dejarse atrapar por la ira, no ser perezoso y crear las condiciones de vida más felices para ti tus semejantes.


viernes, 11 de diciembre de 2015

CON EL CRISTO

Me impresionó tanto la experiencia que he decidido enviársela por si desean publicarla. Puede ser simplemente una vivencia onírica, incluso simbólica, pero como es de naturaleza premonitoria, veremos con el tiempo la realidad o la fantasía de la misma.
Estaba amaneciendo y mis sentidos estaban en un estado letárgico; parte en alerta y parte todavía en el sueño.
Justo delante ante mi,  un ser alto y fuerte de cabellos rubios y facciones armoniosas me dijo:
-          Yo soy el Cristo.
Aquella afirmación me parecía extraña, pues mis sentidos percibían un ser con traje de vuelo que sin duda no podía ser más que un extraterrestre. Por otra parte, parecía altamente evolucionado pues irradiaba un sentimiento beatífico.
-          ¿Cómo puedes ser tu el Cristo?
-          Fui yo quien depositó parte de mi genética en la que vosotros llamáis Virgen María.
Enseguida mi mente retrocedió al proceso milagroso que narran los evangelios y repliqué.
-          ¿O sea que tu eres su padre?
-          Efectivamente, cuando él se refería a su padre que está en los cielos se refería a mi.
-          ¿Entonces tu no eres Dios?
-          Que concepto tan pobre tenéis los humanos de Dios. Como ves yo soy un ser más evolucionado que vosotros, pero sería una blasfemia considerarme Dios. Dios no es un ser como lo concebís vosotros. Es una Inteligencia infinita, una entidad que todavía nosotros no hemos conseguido integrar.
-          ¿Entonces cuando decimos que Jesucristo es hijo de Dios, estamos equivocados?
-          Efectivamente. La inseminación genética de nuestros ingenieros hacia vosotros se ha dado con diversos personajes y en distintas fases de la Historia.  Pero solo en el caso de Jesucristo ha tenido unas consecuencias tan nefastas.  No pudimos evitar que formarais una religión y que se equivocara tanto el mensaje. La Iglesia y vuestro culto ha producido millones de muertos y de fanatismos. Y son ya mas de dos mil años de alimentar un error que en vez de acercaros a Dios, os está alejando y fanatizando.
Luego cambió de tono y su voz se hizo más solemne:
-          El próximo Papa será bastante más joven que este, Será un ser egocéntrico que pretenderá hacer milagros. En su pontificado la iglesia retrocederá aún más y muchos seres perderán su fe. Yo me sentiré feliz de que finalmente se acabe esta locura y dejaran de venir hacia mi vuestras vibraciones, súplicas y solicitudes.
No me dijo más, con las misma desapareció pero tuve la sensación de aquel ser estaba hasta las narices de la paranoia religiosa que se había formado en torno a Jesucristo.

¡Enfín! ¿Fue un sueño o una premonición?...en todo caso habrá que esperar a que muera el papa actual.

domingo, 27 de septiembre de 2015


CARTA PARA EL VECINO:



Hola vecino:
-          Lo siento vecino, ¡ Si….. Fui yo!
La que metió tu preciosa mesa de jardín dentro de tu aljibe, el tendedero, el sillón confortable de madera, el cubo de basura, el cajón de tu abuelo que cuidabas con tanto esmero, la espuerta paleolítica, las piedras decorativas………
Y no metí más porque no encontré nada de utilidad que me sirviera para salir del apuro.
Todo empezó el pasado domingo. Una bandada de grajos voló al menos durante 5 minutos sobre mi cabeza  gritándome:
¡cuidado, cuidado..! Acaban de llegar y no les gustas.
Al instante pude ver como una gran nave espacial se dirigía al monte Mato. Sitio conocido por los isleños por la cantidad de fenómenos ovnis y avistamientos que se han sucedido en ese lugar. Parece que el nombre de la montaña significa algo.
“Mato”, como si la propia cima estuviera diciendo:
Si te acercas te mato-
En fin, el día transcurrió sin mayor acontecimiento. Me fui a la cama y descanse estupendamente.
Al día siguiente como todas las mañanas me dirigí con mi perra, RA, a dar un paseo por los alrededores del pueblo cuando de repente, la perrita vio un conejo. Salió disparada como alma que lleva el diablo con mi beneplácito. En un par de minutos la perdí de mi campo visual.
El aire, el cielo y la tierra se tiñeron de un rojo intenso. Estaba claro que algo había sucedido. Empecé a llamar a la perra al principio con mucha tranquilidad y sin preocupación, pero en la medida que el animal,  ni venía ni respondía, mis pulsaciones cardiacas se iban acelerando.
¿Dónde estás Ra? Responde. Háblame.
La perra, seguía sin responder. Decidí dirigirme hacia un punto del camino de donde salía un chorro de energía roja tan fuerte que era el culpable de que se tiñiese el cielo y el aire.
Para gran desgracia, el centro de emanación estaba cubierto por una gran muralla de piedra que dificultaba el acceso. Empecé a llamarla de nuevo.
¡Ra, Ra!, responde….. Perrita ¿Dónde estás?
Al cabo de varios minutos sin respuesta, oí un suspiro suave y difuso.
¡Uy…….Uy……..!
Por fín, la había encontrado. La oía pero no la veía.
¿Dónde estás?, Háblame….
Volví a oír el mismo suspiro suave
¡Uy……….  ¡
La única forma de localizarla era subirse a la pared de piedra, ya que desde una posición superior tendría más visibilidad, además de allí brotaba esa masa roja que lo envolvía todo.
A duras penas conseguí subir, mire a mi alrededor y por supuesto no la encontraba, miré hacia abajo y ahí estaba.
La pared de piedra era un embalse y en el fondo del mismo se encontraba RA, a cuatro patas con cara de susto.
Nada más verme, empezó a gemir con lastima y juró que pude ver lagrimas salir de sus ojos. El pobre animal intentaba salir poniéndose a dos patas para escalar la pared pero no podía, la impotencia y el miedo estaban haciendo mella en ella.
-          No te preocupes Ra, voy a sacarte de ahí. No es tan profundo. Voy a coger algo para meter dentro y ahora vengo.
Empecé a pedir ayuda a las casas colindantes, pero nadie respondió. Como si la tierra se hubiera tragado a todo ser viviente, el silencio y el vacío lo llenaba todo.
Mientras yo buscaba algo para meter, el pobre animal me empezó a llamar desesperada.
-          ¡Ya voy Ra, Ya voy…..!
Cogí lo primero que me pareció útil, una piedra decorativa que tenían adornando un conjunto de macetas, la metí dentro del embalse y baje fácilmente.
Una vez allí, Ra vio el cielo abierto, empezó a lamerme y a intentarme decir que quería salir de allí a toda costa.
La cogí en brazos, me subí a la roca, miré hacia el borde del embalse para apoyarme en mi salida y en contra de toda previsión, la piedra era demasiado pequeña como para permitirnos salir a ninguna de las dos.
Sin móvil, sin escalera y sin altura suficiente para salir del aquel lugar, la perra y yo estuvimos atrapadas por un buen rato.
-          No sé cómo salir Ra, no alcanzo a la cima.
Como si el animal me entendiera, empezaba a trepar a dos patas por la pared con la misma suerte de antes.
En mi desesperación el viento me trajo un sonido:
-          ¡TAPOSSY… TAPOSSY!
-          TAPUMBA UETA, TA CA SI MAE.
Espíritus de antiguos guanches intentaban cuidarme y ayudarme. Las palabras entraban en mi oído y se dirigían a mi cerebro dándome  ánimo y aliento.
-          Sí, yo puedo- Pensé- cogeré carrerilla, me impulsaré  en la roca y saltaré para alcanzar el borde.
Así lo hice y así salí.
-          Por fin fuera, menos mal – pensé-
Había conseguido salir, pero Ra estaba todavía atrapada y cada vez más asustada. Al verme fuera el animal se empezó a poner nervioso pensando que me iría y la dejaría sola.
-          No te preocupes, voy a buscar ayuda, no me voy a ir.
Ni corta ni perezosa empecé a meter dentro del aljibe todo lo que a mi paso encontraba, un tendedero, un cubo de basura, una mesa que pesaba un quintal, una silla, una espuerta, un cajón, mas piedras………
Hice una escalera natural la cual me permitiría salir y entrar sin problemas.
-          Lo tenemos fácil Ra. Te voy a subir por la escalera.
Bajé de nuevo al embalse, posicione la escalera, cogí al animal en brazos (que curiosamente se dejaba hacer cualquier cosa con tal de salir de allí), y empecé a trepar por la escalera.
Una vez escalado el último peldaño, Ra era demasiado pesada para darle el empujón final y que saliera. La puse en mis brazos boca arriba, boca abajo, de lado……. No había manera. Me falta al menos medio metro para poderla secar.
Después de dos o tres caídas por culpa de que la escalera no era estable decidí dejar a Ra abajo y subir yo sola antes de que se rompiese todo el mobiliario y ninguna de los dos pudiese salir.
Una vez arriba, con bastante ansiedad, depresión y frustración, miré al animal y llorando le dije.
-          Ra, no puedo contigo, me voy a tener que ir a buscar ayuda y volver más tarde.
Ra, lo entendía todo. Eso de irme y dejarla sola no le gustaba nada por lo que empezó a llorar desesperadamente y yo con ella.
-          TAPOSY, TAPOSY…. – volví a oír-
Un soplo de aliento volvió a entrar en mi corazón, creó que la perra también lo oyó.
-          Vamos Ra, tu puedes hacerlo- Súbete a la mesa, luego a la silla, luego al cubo de basura, luego al cajón y salta que te cojo desde aquí. Tu puedes Ra, ¡TAPOSY, TAPOSY…! – le grité-
Como por arte de magia, el animal hizo exactamente lo que yo le dije y consiguió salir del embalse.
Los besos, abrazos, lametazos y demás muestras de cariño que me expreso fueron desbordantes.
Nos dirigimos a casa, esta vez pegaditos el uno al otro para no perdernos y evitar más incidentes.
Una vez en casa, me dirigí hacía mi mujer y le dije:
-          ¡Pepa, no sabes lo que me ha pasado!
Pepa estaba llorando, tirada en el suelo a cuatro patas. Le había dado una lumbalgia tremenda por coger más peso del que debía.
Le conté un poco por encima el suceso pero intente no demostrarle mucha mi angustia y agonía.
-          Pepa, tenemos que ir a sacar todos los muebles del embalse del vecino, ya que cuando venga y no los vea, donde menos se va a imaginar que están es en el aljibe.
La pobre Pepa, muerta de dolor, se sentó en el coche y me acompaño y ayudo a sacarlos.
-          Gracias Pepilla, ¿Qué haría yo sin ti?
Ni que decir tiene que me costó una semana de masajes diarios el quitarle la lumbalgia, pero al cabo de 7 días la deje tan en forma que podría  competir en la Transvulcania.
-          Solo te pido una cosa vecino aun sabiendo que la culpa fue mía. Si no quieres tapar el embalse como obliga la ley o poner una valla, por favor deja una escalera cerca. Porque esta vez no ha pasado nada pero mañana se puede caer otro animal o un niño.
Hay que intentar pensar siempre en el peligro que corren los demás (incluidos otras especies) cuando irrumpimos en la naturaleza.
El planeta es de todos, no solo nuestro, si cambios el hábitat al menos hay que protegerlo de peligros. Si algún animal o persona paga las consecuencias de nuestra desidia o abandono tarde o temprano eso repercutirá en nosotros.
Cuida la naturaleza para que la naturaleza pueda cuidar de ti.




CARTA PARA EL VECINO:



Hola vecino:
-          Lo siento vecino, ¡ Si….. Fui yo!
La que metió tu preciosa mesa de jardín dentro de tu aljibe, el tendedero, el sillón confortable de madera, el cubo de basura, el cajón de tu abuelo que cuidabas con tanto esmero, la espuerta paleolítica, las piedras decorativas………
Y no metí más porque no encontré nada de utilidad que me sirviera para salir del apuro.
Todo empezó el pasado domingo. Una bandada de grajos voló al menos durante 5 minutos sobre mi cabeza  gritándome:
¡cuidado, cuidado..! Acaban de llegar y no les gustas.
Al instante pude ver como una gran nave espacial se dirigía al monte Mato. Sitio conocido por los isleños por la cantidad de fenómenos ovnis y avistamientos que se han sucedido en ese lugar. Parece que el nombre de la montaña significa algo.
“Mato”, como si la propia cima estuviera diciendo:
Si te acercas te mato-
En fin, el día transcurrió sin mayor acontecimiento. Me fui a la cama y descanse estupendamente.
Al día siguiente como todas las mañanas me dirigí con mi perra, RA, a dar un paseo por los alrededores del pueblo cuando de repente, la perrita vio un conejo. Salió disparada como alma que lleva el diablo con mi beneplácito. En un par de minutos la perdí de mi campo visual.
El aire, el cielo y la tierra se tiñeron de un rojo intenso. Estaba claro que algo había sucedido. Empecé a llamar a la perra al principio con mucha tranquilidad y sin preocupación, pero en la medida que el animal,  ni venía ni respondía, mis pulsaciones cardiacas se iban acelerando.
¿Dónde estás Ra? Responde. Háblame.
La perra, seguía sin responder. Decidí dirigirme hacia un punto del camino de donde salía un chorro de energía roja tan fuerte que era el culpable de que se tiñiese el cielo y el aire.
Para gran desgracia, el centro de emanación estaba cubierto por una gran muralla de piedra que dificultaba el acceso. Empecé a llamarla de nuevo.
¡Ra, Ra!, responde….. Perrita ¿Dónde estás?
Al cabo de varios minutos sin respuesta, oí un suspiro suave y difuso.
¡Uy…….Uy……..!
Por fín, la había encontrado. La oía pero no la veía.
¿Dónde estás?, Háblame….
Volví a oír el mismo suspiro suave
¡Uy……….  ¡
La única forma de localizarla era subirse a la pared de piedra, ya que desde una posición superior tendría más visibilidad, además de allí brotaba esa masa roja que lo envolvía todo.
A duras penas conseguí subir, mire a mi alrededor y por supuesto no la encontraba, miré hacia abajo y ahí estaba.
La pared de piedra era un embalse y en el fondo del mismo se encontraba RA, a cuatro patas con cara de susto.
Nada más verme, empezó a gemir con lastima y juró que pude ver lagrimas salir de sus ojos. El pobre animal intentaba salir poniéndose a dos patas para escalar la pared pero no podía, la impotencia y el miedo estaban haciendo mella en ella.
-          No te preocupes Ra, voy a sacarte de ahí. No es tan profundo. Voy a coger algo para meter dentro y ahora vengo.
Empecé a pedir ayuda a las casas colindantes, pero nadie respondió. Como si la tierra se hubiera tragado a todo ser viviente, el silencio y el vacío lo llenaba todo.
Mientras yo buscaba algo para meter, el pobre animal me empezó a llamar desesperada.
-          ¡Ya voy Ra, Ya voy…..!
Cogí lo primero que me pareció útil, una piedra decorativa que tenían adornando un conjunto de macetas, la metí dentro del embalse y baje fácilmente.
Una vez allí, Ra vio el cielo abierto, empezó a lamerme y a intentarme decir que quería salir de allí a toda costa.
La cogí en brazos, me subí a la roca, miré hacia el borde del embalse para apoyarme en mi salida y en contra de toda previsión, la piedra era demasiado pequeña como para permitirnos salir a ninguna de las dos.
Sin móvil, sin escalera y sin altura suficiente para salir del aquel lugar, la perra y yo estuvimos atrapadas por un buen rato.
-          No sé cómo salir Ra, no alcanzo a la cima.
Como si el animal me entendiera, empezaba a trepar a dos patas por la pared con la misma suerte de antes.
En mi desesperación el viento me trajo un sonido:
-          ¡TAPOSSY… TAPOSSY!
-          TAPUMBA UETA, TA CA SI MAE.
Espíritus de antiguos guanches intentaban cuidarme y ayudarme. Las palabras entraban en mi oído y se dirigían a mi cerebro dándome  ánimo y aliento.
-          Sí, yo puedo- Pensé- cogeré carrerilla, me impulsaré  en la roca y saltaré para alcanzar el borde.
Así lo hice y así salí.
-          Por fin fuera, menos mal – pensé-
Había conseguido salir, pero Ra estaba todavía atrapada y cada vez más asustada. Al verme fuera el animal se empezó a poner nervioso pensando que me iría y la dejaría sola.
-          No te preocupes, voy a buscar ayuda, no me voy a ir.
Ni corta ni perezosa empecé a meter dentro del aljibe todo lo que a mi paso encontraba, un tendedero, un cubo de basura, una mesa que pesaba un quintal, una silla, una espuerta, un cajón, mas piedras………
Hice una escalera natural la cual me permitiría salir y entrar sin problemas.
-          Lo tenemos fácil Ra. Te voy a subir por la escalera.
Bajé de nuevo al embalse, posicione la escalera, cogí al animal en brazos (que curiosamente se dejaba hacer cualquier cosa con tal de salir de allí), y empecé a trepar por la escalera.
Una vez escalado el último peldaño, Ra era demasiado pesada para darle el empujón final y que saliera. La puse en mis brazos boca arriba, boca abajo, de lado……. No había manera. Me falta al menos medio metro para poderla secar.
Después de dos o tres caídas por culpa de que la escalera no era estable decidí dejar a Ra abajo y subir yo sola antes de que se rompiese todo el mobiliario y ninguna de los dos pudiese salir.
Una vez arriba, con bastante ansiedad, depresión y frustración, miré al animal y llorando le dije.
-          Ra, no puedo contigo, me voy a tener que ir a buscar ayuda y volver más tarde.
Ra, lo entendía todo. Eso de irme y dejarla sola no le gustaba nada por lo que empezó a llorar desesperadamente y yo con ella.
-          TAPOSY, TAPOSY…. – volví a oír-
Un soplo de aliento volvió a entrar en mi corazón, creó que la perra también lo oyó.
-          Vamos Ra, tu puedes hacerlo- Súbete a la mesa, luego a la silla, luego al cubo de basura, luego al cajón y salta que te cojo desde aquí. Tu puedes Ra, ¡TAPOSY, TAPOSY…! – le grité-
Como por arte de magia, el animal hizo exactamente lo que yo le dije y consiguió salir del embalse.
Los besos, abrazos, lametazos y demás muestras de cariño que me expreso fueron desbordantes.
Nos dirigimos a casa, esta vez pegaditos el uno al otro para no perdernos y evitar más incidentes.
Una vez en casa, me dirigí hacía mi mujer y le dije:
-          ¡Pepa, no sabes lo que me ha pasado!
Pepa estaba llorando, tirada en el suelo a cuatro patas. Le había dado una lumbalgia tremenda por coger más peso del que debía.
Le conté un poco por encima el suceso pero intente no demostrarle mucha mi angustia y agonía.
-          Pepa, tenemos que ir a sacar todos los muebles del embalse del vecino, ya que cuando venga y no los vea, donde menos se va a imaginar que están es en el aljibe.
La pobre Pepa, muerta de dolor, se sentó en el coche y me acompaño y ayudo a sacarlos.
-          Gracias Pepilla, ¿Qué haría yo sin ti?
Ni que decir tiene que me costó una semana de masajes diarios el quitarle la lumbalgia, pero al cabo de 7 días la deje tan en forma que podría  competir en la Transvulcania.
-          Solo te pido una cosa vecino aun sabiendo que la culpa fue mía. Si no quieres tapar el embalse como obliga la ley o poner una valla, por favor deja una escalera cerca. Porque esta vez no ha pasado nada pero mañana se puede caer otro animal o un niño.
Hay que intentar pensar siempre en el peligro que corren los demás (incluidos otras especies) cuando irrumpimos en la naturaleza.
El planeta es de todos, no solo nuestro, si cambios el hábitat al menos hay que protegerlo de peligros. Si algún animal o persona paga las consecuencias de nuestra desidia o abandono tarde o temprano eso repercutirá en nosotros.
Cuida la naturaleza para que la naturaleza pueda cuidar de ti.



jueves, 9 de julio de 2015


LA SANTISIMA TRINIDAD:
PADRE-HIJO-ESPIRITU SANTO EN FORMA DE PALOMA
TODOS FORMAN UN SOLO SER Y EL MISMO SER ESTA DENTRO DE TODOS

Recuerdo cuando estaba en catequesis el trauma tan fuerte que fue para mi querer entender los misterios del cristianismo y nunca poder.
Hacia preguntas a cualquier persona que tuviera una mínima idea religiosa en vano, ya que ni ellos mismos eran capaces de entender la esencia de su propia religión.
-         Ese es el misterio! Ese es el milagro! Cuando mueras y estés con Dios lo entenderás!
La idea de esperar a morir para entender nunca me motivo, por lo que mi empeño duró unos cuantos años.
Al final las obligaciones y la falta de tiempo del día a día  vence a la voluntad y durante muchos años dejé de preocuparme por entender por todo aquello que “ni Dios” entiende.
Y como siempre pasa en la vida, cuando dejas de desear algo, lo consigues.
No voy a decir como llegue a la experiencia que voy a contar, por miedo a que se le de demasiada veracidad o que se pierda el enfoque del relato.
 Mi espíritu andrógeno en una dimensión superior, para evolucionar necesita aprender y experimentar. Se divide en hombre y mujer para reencarnar en la Tierra, sabiendo que cuando se encuentren las dos partes se culminará la unidad.
Hasta ahí llega la filosofía Induísta o budista reencarnacionista. Podríamos decir que el Padre es el espíritu andrógeno en una dimensión superior, y el hijo la diseminación del mismo en hombre y mujer en nuestra dimensión.
Pero, que pasa con el Espíritu Santo? O mejor dicho, que pasa con la paloma que me ha estado torturando toda mi infancia?
Pues bien, segundo los budistas el hombre y el todo forma el TAO, es decir, que cada partícula de nuestro ser o energía se une a las partículas de animales, plantas y elementos que conforman el planeta,
Ahora es donde me encaja la teoría de la paloma. Todas las religiones tienen algo de cierto y el  conocimiento esta escondido entre cada una de ellas. Según mi experiencia nuestro espíritu andrógeno se reencarna en una dimensión inferior en hombre, mujer, animal, planta y mineral.
Todos forman uno y el uno esta dentro de todos.
Es duro pensar que podemos tener parte de nuestra energía en un animal, planta o mineral, sobre todo siendo la especie dominante del planeta y según algunos la única inteligente.
Desde hace un año y medio tengo perro, o mejor dicho, perra. Los perros escogen a sus dueños tengo entendido, pero la verdad es que reconocen su parte de espíritu encerrada en un humano. Es por eso que sienten verdadero amor y fidelidad a su dueño.
Ni que decir tiene que mi perra, por más que la cuido esta siempre a los pies de mi pareja. Le reconoce como parte esencial de su existencia y para colmo, nació el mismo día de su Santo.
Para más INRI, había una gigantesca higuera en el terreno que mi pareja decidió cortar para poder plantas más árboles y sanear el terreno. Pues bien, cada vez que mi pareja se acerca al árbol, parece como si a este le diera un orgasmo de satisfacción. Las hojas le vibran y su cuerpo energético se redondea y canta. Si, si, es capaz el árbol de desprender un sonido de felicidad que me imagino pocas personas lo pueden apreciar.
Muy pocos son los afortunados que consiguen reencontrar todas las partes de su espíritu en la misma reencarnación, y me imagino que no será por mucho tiempo. Pero justo en ese momento, cuando consigues unir todas tus partes, tu reencarnación tiene sentido y es cuando puedes llegar a obtener la sabiduría.
Es ahí donde empieza mi discrepancia con las teorías de que los humanos somos los únicos hijos de Dios, o los elegidos por los extraterrestres o que  estos últimos van a salvarnos solo a nosotros cuando el planeta caiga en un cataclismo dejando a todas las demás especie morir nunca mejor dicho como perros.
En fin, si mi teoría es  cierta, ya podemos cuidar todo lo que nos rodea porque una vez cortado el árbol o matado al perro o asesinado a la mujer, es como si nos hubiéramos cortado, matado o asesinado a nosotros mismos.
Mira por donde, acabo de entender el mandamiento de :
“No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti mismo”
El problema es que ese lema siempre lo he enfocado al ser humano y nunca lo he extendido al planeta que me rodea.
Si nos lo enseñaran desde pequeños, estoy seguro que otro destino le correría al planeta, ya que no habría tantos bosques talados, ni tanto cambio climático.
No se me va un mensaje de la cabeza:
-         Por cada árbol talado, animal maltratado o ser humano tratado indignamente crecerá el cáncer en vuestro cuerpo, los virus y las bacterias.
Tenemos difícil el tener salud, ya que el Amazonas se esta quedando en los huesos, me imagino que igual que se esta quedando la raza humana, ya que tanto el cáncer como las enfermedades inmunológicas y víricas son una pandemia.
Consejo:

Plantar árboles, cuidar a los animales y el planeta que nos rodea para por deferencia poder cuidarnos a nosotros mismos en la misma medida.

jueves, 26 de marzo de 2015

CIEN POR UNO

La verdad que el título del artículo parece un descuento del Corte Ingles pero dista mucho de pertenecer a las rebajas. Es una experiencia paranormal no muy agradable ni para mí ni para el lector pero a cambio muy educativa y espiritual.
Como todas las mañanas voy a correr una hora y media con mi perra por un  lugar paradisiaco rodeado de naturaleza, sol y mar.
La perra disfruta cada mañana de esa carrera como si fuera la última, ya podríamos aprender un poco de esas actitud, ¿verdad? 
Cuando llego a casa, me dirijo siempre a la huerta a ver que encuentro por allí, alguna fresa ya madura, una nueva hoja en los kiwis , que por cierto tengo que regarlos, una flor en las papayeras , con ese magnífico olor  a vainilla. En fin, me relajo disfrutando de los olores, sabores y colores que la naturaleza gratuitamente me da, mientras Ra (mi perra) se dedica a sacarme de quicio intentando jugar a las mordidas. Intenta morderme donde puede. Como cachorro que es todavía le queda ese carácter juguetón y divertido.
Pero un día, no me dio tiempo de disfrutar. Nada más poner el pie en la huerta apareció el Dios Pan ( para los profanos he de decir que es un centauro cuidador y protector de la naturaleza en nuestro planeta tanto la flora como la fauna). Tampoco Ra pudo morderme por doquier ese día. Nada más ver al Dios Pan se quedó en posición de sumisión y postración , no se le movían ni los pelos por el  viento.
-         Yo antes era tu protector, ¿te acuerdas? - Dijo el ser-
En ese instante aparecieron en mi mente imágenes de cuando fui mineral, planta, pez, animal y también centauro, el paso intermedio que todos damos antes de llegar a ser humanos.
-         Si, si….. Me acuerdo- respondí entusiasmado.
-         CIEN POR UNO – me dijo – CIEN POR UNO…..
-         Por cada uno de mis protegidos que toquéis morirán cien de los vuestros.
-         ¿Venganza? – respondí yo-
-         No; justicia – me dijo -  Es la ley de acción, reacción y también morirán cachorros de tu especie.
La verdad, que no entendía nada, no sabía a que se refería y menos aún que me quería decir.
-         Cierra los ojos- Me dijo –
En ese instante apareció en mi mente la mutilación de un cachorro de perro por parte de un depravado, lo partía con un cuchillo grandísimo. Los gemidos de dolor del animal me golpearon en el alma con tanta fuerza que se me saltaron las lágrimas. Justo después vi como el Dios Pan junto con la karpa (que también es otra entidad que rige la muerte) golpeaban la tierra con un bastón de mando blanco y hacían salir millones de larvas hambrientas del subsuelo a la superficie, apoderándose de toda vida humana que pasase por allí.
Al día siguiente en las noticias pude ver como la policía científica estaba buscando en el municipio de Breña Alta a un depravado porque había robado el cachorro de una casa, lo había cortado por la mitad y lo había vuelto a depositar en dos partes en la casa donde se encontraba la madre del animal y los dueños de la misma.
Y dos días después pude ver como un avión con 150 personas se estrellaba en los Alpes franceses. En el avión había niños o cachorros.
¿Coincidencia?
No entiendo el maltrato ni animal, ni hacia la naturaleza y hacia mis semejantes. Yo tengo un perro y le trato con cariño, afecto y amor. Eso suscita la envidia de muchos porque su corazón es tan pequeño que no pueden llegar a sentir la compasión hacia una especie indefensa que depende de nosotros y que nos recuerda en todo momento lo que fuimos.
Una vez soñé como mis padres genéticos eran de Orión ,  eran tan evolucionados que para descansar se apoyaban en una roca y se fusionaban en ella cogiendo toda su fuerza y energía. Me imagino que para llegar a ese grado de evolución primero tendré que aprender a cuidar, querer e integrarme con todo ser viviente que me rodea sea de la especie que sea.
El planeta no es nuestro, somos la especie más joven del mismo. Nada nos pertenece, no tenemos espacio propio, tenemos que aprender a compartirlo  con todas las especies que nos rodean con respeto y amor.
Existimos para aprender a cuidarles y poder evolucionar a planos superiores.
En fin, muchas veces pienso que porque nos han hecho ciegos. Si la humanidad pudiese ver las diferentes dimensiones aunque solo fuese por un instante, el ser humano cambiaria a mejor porque se daría cuenta de que sus actos siempre tienen una  consecuencia.